CHE
RRETÁ

CHE RETÁ es un proyecto editorial de comunicación visual (en desarrollo) que se propone explorar parte del universo rural y popular del Litoral argentino e indagar en las relaciones entre individuo y territorio, entre cultura y entorno. ¿Cómo pueden representarse las particularidades del territorio en la cultura del hombre de campo? ¿Cuáles son las huellas de esa cultura en el paisaje?.

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Se desprenden de manera sutil reflexiones sobre el paso del tiempo y su efecto sobre la cultura popular, sobre luchas ancestrales por hacer valer un territorio políticamente menospreciado y en pugna con el poder central tradicionalmente citadino, sobre el lugar del ser humano en un territorio específico y particular y su interconexión con el medio ambiente, sobre una relación que se debate entre la colaboración y la explotación por parte del ser humano, sobre la religión y las construcción de mitos y creencias populares, sobre la violencia y la falta de reciprocidad de los seres humanos , en resumen, sobre la supervivencia.
Plataforma “.común” (territoriocomun.com.ar)

Las historias que conformarán el libro se proponen conducir a la reflexión y a la construcción de sentidos en torno al rol de la cultura rural y popular, en este caso del litoral argentino, frente al avance de prácticas contemporáneas y globalizadas de producción y modos de vida. En lugares apartados, en caminos de tierra y caseríos aislados, campo adentro, se pueden encontrar expresiones de la cultura rural y popular que, a su modo, funcionan como espacios de resistencia simbólica frente a las disputas de poder y las transformaciones en las características materiales del paisaje que se dan en este territorio concreto.

El trabajo de campo comenzó en el año 2018 en la Provincia de Entre Ríos (Arg) realizando visitas, entrevistas, observación participante y registros en zonas rurales de los Departamentos de Victoria, Nogoyá, Gualeguay, Maciá, Federal, Villaguay y Chajarí. Así también como en los municipios Aldea San Antonio, Los Charrúas y Pronunciamiento. El trabajo continuó durante los años 2019 y 2020 en la Provincia de Corrientes (Arg.) en zonas rurales de los Departamentos de Curuzú Cuatiá, San Luis del Palmar, San Miguel, Empedrado y Concepción, así como en las localidades de Chavarría y Mercedes. Actualmente se trabaja en la planificación para continuar en el año 2021 en la Provincia del Chaco, Argentina.  
Todas las fotografías son el resultado de procesos fotoquímicos trabajados artesanalmente. Se utiliza sólo película Kodak Tri-x 400. Con esta técnica tradicional se busca transmitir esa idea de tiempo lento, casi congelado, que se resiste al cambio. Las particulares texturas que se logran, aportan en la construcción de la representación del paisaje agreste y la vida rural.

Contraparte del proyecto:
UNCAus - Universidad Nacional del Chaco Austral (Arg.)
Apoyan:
UNNE - Universidad Nacional del Nordeste (Arg.)
UCU - Universidad de Concepción del Uruguay


El río fue bautizado Parãrã Güazú (pariente del mar) por los guaraníes, originarios habitantes de la región. 

Investigaciones arqueológicas de la Universidad Federal de Paraná estiman en 6.000 a.C. las huellas de la presencia del hombre en la zona. Juan Díaz de Solís llegó de España en el año 1512 y en su segunda incursión, en 1516, con la ilusión de cruzar por el río Paraná hacia el océano Pacífico, fue emboscado y asesinado. Éstas serían las primeras resistencias indígenas de la zona, teniendo en cuenta el sangriento proceso de “conquista” española que aún estaba por venir. Las luchas por los derechos de las comunidades originarias del Alto Paraná continúan hoy, quinientos años después, más vigentes que nunca.

En el relato visual, el escenario y sus personajes aparecen en tonos grises y el monte es negro, como en los cuentos de Horacio Quiroga, quién vivió en San Ignacio, Misiones (Ar.) y dedicó gran parte de su obra a narrar historias de la selva Misionera de principio de siglo XX. En sus relatos también el río se convierte en un presagio fúnebre y el realismo dramático ayuda a construir el ideario del paisaje americano. Pero ese paisaje de río y selva que conoció y describió magistralmente Quiroga ya no es el mismo:
El corrimiento de la frontera agrícola, producto de prácticas de agricultura intensiva vinculadas al agronegocio exportador (con base en la soja) desmonta el paisaje nativo. La deforestación se ha intensificado tanto que ha colocado a los tres países sobre los que se trabaja (Argentina, Paraguay y Brasil) entre los diez que más han deforestado en el mundo entre 1990 y 2015 según Naciones Unidas. Argentina figura novena en el ranking de Naciones que más han deforestado bosque nativo del mundo: en promedio desmontó 300 mil hectáreas por año en ese período. El país perdió en un cuarto de siglo el 22% de sus bosques, unas 7,6 millones de hectáreas. Paraguay perdió el 27,6% de sus bosques en 25 años, el mayor índice de América del Sur. Brasil encabeza la lista de países que más han deforestado en el mundo, con un promedio anual de un millón de hectareas de desmonte por año. Y los datos empeoran mientras más nos acercamos a la actualidad.

La monumental cadena de represas hidroeléctricas construídas en su cause, cinco majestuosas obras de ingeniería que desafían las leyes naturales, dañan profundamente los ecosistemas y afectan a las poblaciones que allí habitan. De norte a sur aparece primero la represa Ilha Solteira, que es la tercera más grande de Brasil y está ubicada al oeste del Estado de São Paulo. Siguiendo el cause del Paraná hacia el sur está la central “Engenheiro Sousa Dias”, más conocida como represa Jupiá. Debajo se encuentra la hidroeléctrica “Engenheiro Sérgio Motta”, conocida como Porto Primavera: su embalse ocupa 2250 km2, el más grande del país. Después aparecen las mega represas de Itaipú (Br-Pa) y Yacyreta-Apipé (Arg-Par) sobre las que trabaja el presente proyecto.
Además, la industria papelera, altamente contaminante, se ha instalado en la Provincia de Misiones (Ar.). Allí funcionan tres plantas de pasta de celulosa (una en Capioví, otra en Puerto Piray y la tercera en Puerto Esperanza) instaladas en las márgenes del río Paraná.  Se suma a todo lo anterior, el vertido de efluentes de los centros urbanos y los pesticidas y agrotóxicos que le llegan al río de los campos cercanos, conformando un sombrío panorama que termina alterando toda la vida del río y degradando de manera significativa, y a veces definitiva, su entorno natural y social.

Actualmente estos procesos están intensificándose fuertemente. Nuevos proyectos de represas, papeleras, agronegocio y deforestación surgen en territorios naturales claves de la región sur de Sudamérica. En Corrientes (Ar.) y sobre el río Paraná, se planifica la construcción de otra planta de pasta de celulosa. En Paraguay se intensifican los avances del agronegocio, el monocultivo y la extranjerización de la tierra de manera alarmante, prácticamente se ha extinguido la Selva Paranaense (conocido como BAAPA en Paraguay) y ahora arrasan la Selva del Chaco. Entre otras problemáticas ambientales que sufre la región. En este sentido el presente proyecto se propone como un aporte mas a la reflexión urgente sobre medioambiente, asi como la utopía de contribuir, de algún modo, a la conciencia, articulación y acción de los pueblos que luchan por sus territorios.